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Sudor excesivo, una solución con Botox

La hiperhidrosis, el problema de sudar demasiado, se puede tratar con la famosa toxina botulínica. En los casos más rebeldes de sudor excesivo, una solución con Botox, destinada a mejorar la calidad de vida de nuestros pacientes de forma eficaz y segura.

Aunque el sudor cumple una importante función fisiológica, regulando nuestra temperatura corporal con respecto al ambiente, puede suponer un problema importante para muchas personas. El sudor excesivo se llama “hiperhidrosis” y puede llegar a generar fobia social y una disminución significativa en la calidad de vida (relaciones personales, sociales y profesionales).

Además de su función termorreguladora, la sudoración también tiene una función emocional, sobre todo en las axilas y las palmas de las manos. En condiciones normales, esta función no debe influir en nuestra relación con otras personas. En los casos de hiperhidrosis, el paciente suda de forma descontrolada, por lo que tiene que evitar el deporte, apretones de manos, uso de ropa de color, relaciones sexuales… Afecta a la calidad de vida de forma objetiva, predispone a infecciones (virus, corinebacterias, dermatofitos…) y agrava diferentes dermatosis (eccemas, miliaria,…).

La Medicina ya tiene una solución eficaz: ¡¡¡la infiltración de toxina botulínica!!! Sí. Esa famosa toxina, más conocida por su nombre comercial Botox, que se utiliza frecuentemente en tratamientos estéticos, se ha convertido también en la mejor opción de tratamiento para la hiperhidrosis: es eficaz (su grado de satisfacción supera el 90% y su duración puede llegar al año), rápida (una infiltración suele bastar para asegurar el resultado y dura unos 25-30 minutos) y segura (tratamiento mínimamente invasivo, con una incorporación inmediata a la vida social y laboral).

Su mecanismo de acción se produce en la unión entre el nervio motor y la glándula sudorípara, bloqueando de forma temporal la transmisión de acetilcolina, que es el neurotransmisor que activa a dicha glándula para que secrete el sudor.

En la actualidad se considera a la toxina botulínica como el tratamiento de elección de hiperhidrosis en manos y/o axilas. Como resultado del tratamiento se han descrito pocos efectos secundarios y no se han descrito casos de toxicidad sistémica.

Dr. Eduardo de Frutos



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