Los secretos del botox, claves para un resultado natural

La toxina botulínica (comúnmente conocida como “botox”) es probablemente el tratamiento más popular y conocido en el mundo de la Medicina Estética, y debido a la popularidad que ha adquirido en pocos años, el botox se ha cargado de falsos mitos y prejuicios, pero intentaré resumir brevemente sus orígenes y cómo se utiliza actualmente.

La toxina botulínica es una proteína purificada que se infiltra en músculos muy concretos con el fin de relajar la contracción muscular excesiva. Tiene aplicaciones muy concretas en el tercio superior de la cara, mientras que en otros puntos su infiltración es controvertida y debe ser siempre valorada individualmente.

 

Se utiliza para rejuvenecer la mirada: eleva las cejas manteniendo su movilidad, atenúa las “patas de gallo” y elimina las arrugas del entrecejo, dejando una frente más despejada. No se trata de un producto de relleno ni se infiltra en los labios. El gran objetivo de este tratamiento es eliminar el aspecto de cara cansada sin cambiar la expresión natural ni los rasgos del paciente.

El reto principal de la Medicina Estética actual no es cambiar los rasgos ni la expresión de nuestros pacientes. Nuestra visión particular de Clínica Kalos es cuidar de personas que buscan una imagen cuidada y elegante.

¿Cómo sabemos si el resultado de un tratamiento con botox es eficaz, y a la vez, natural?

La mirada queda más relajada. Siempre relajamos los músculos depresores de la mirada y estimulamos los músculos elevadores. Así, las cejas quedan ligeramente elevadas y transmiten una mirada más serena.

Las arrugas del entrecejo quedan lisas. A veces, estas arrugas están muy marcadas y no llegan a desaparecer con botox, pero mejoran notablemente.

Las cejas mantienen su movilidad. Es fundamental que los resultados de cualquier tratamiento estético sean naturales. El movimiento de la frente y las cejas aportan expresividad al rostro.

Historia de la toxina botulínica

La primera aplicación clínica de la infiltración local de toxina botulínica se realizó en 1977 como tratamiento corrector del estrabismo, una patología caracterizada por la hiperactividad de ciertos músculos encargados de movilizar el globo ocular.

La neurología es una de las especialidades médica en la que la toxina botulínica aporta mayores beneficios, siendo especialmente útil en ciertas enfermedades caracterizadas por movimientos involuntarios, especialmente en el caso de las distonías. La infiltración local de toxina botulínica se considera el tratamiento de elección y más eficaz en la mayoría de las distonías focales. El blefaroespasmo, o contracción intermitente o persistente de la musculatura orbicular de los ojos, fue la primera distonía focal tratada con la infiltración local de toxina botulínica. Otros tipos de distonías que se benefician enormemente de este tratamiento son la distonía cervical (tortícolis espasmódica) y ciertas distonías de miembros denominadas ocupacionales (calambre del escribiente) y afecciones que cursan con una hiperactividad muscular.

Otros trastornos neurológicos que pueden ser tratados con la infiltración local de toxina botulínica son la parálisis facial, ciertos temblores y la rigidez o espasticidad.

El uso de la toxina botulínica tipo A en las algias vertebrales (cervicalgias, lumbalgias, ciatalgias) es cada vez más extendido por sus buenos resultados clínicos, sin embargo no hay suficiente evidencia para su indicación generalizada. Fundamentalmente se utiliza en algias vertebrales secundarias a contracturas musculares cronificadas y que no responden a otros tratamientos conservadores.

También se usa la toxina botulínica para tratar la incontinencia urinaria en los parapléjicos. Los datos existentes en la actualidad muestran que su uso es eficaz en un 60% de los pacientes. Su principal ventaja es que sólo se tiene que repetir la administración cada seis o nueve meses.

Actualidad del botox

Cada vez se desarrollan más aplicaciones clínicas de la toxina botulínica, como en la hiperhidrosis (sudoración excesiva) idiopática o primaria y la sialorrea (excesiva formación de saliva). En caso de la hiperhidrosis, con la toxina botulínica se consigue relajar la actividad de las glándulas sudoríparas, disminuyendo así la aparición de sudor en las zona tratadas como pueden ser las axilas, manos y pies.

La toxina botulínica puede mejorar tu estado de ánimo. Los médicos que tenemos experiencia con el uso estético del botox ya intuíamos este hecho desde hace tiempo. De hecho, investigaciones anteriores ya han demostrado que las personas que se ríen o sonríen con regularidad pueden mejorar su estado de ánimo, pero nos estamos refiriendo a un ensayo clínico que demuestra por primera vez (comparando frente a placebo) que el tratamiento estético con toxina botulínica tiene un efecto real y cuantificado para mejorar la evolución de una depresión.

El artículo en cuestión se ha publicado en la revista Journal Psychiatric Research y está dirigido por el equipo del Dr. Stewart Levine. Se reclutaron 76 pacientes con depresión y sin tratamiento psiquiátrico. Se aplicaron inyecciones de toxina botulínica en el entrecejo a la mitad de los pacientes. A la otra mitad les inyectó un placebo (suero fisiológico). Los síntomas de depresión se redujeron en un 50 % de los pacientes que recibieron el tratamiento y sólo en un 9% de los pacientes que recibieron el placebo.

La explicación a esta mejora, según el director de este trabajo, es que los músculos del entrecejo están diciendo al cerebro: “estamos bien, no nos estamos frunciendo, estamos relajados, por lo que el cerebro también debe estar relajado” y la gente, simplemente, se siente mejor.

¿Cómo elegir una clínica para ponerme Botox?

Me gustaría dar cinco consejos fundamentales, cinco consejos que todo paciente debería considerar antes de someterse a un tratamiento con toxina botulínica:

1.- Ponte en buenas manos: asegúrate de que la persona que realiza la infiltración es un médico con formación específica en Medicina Estética. A pesar de los constantes controles de las autoridades sanitarias, aún abundan los impostores que ofrecen “bótox” sin estar titulados.

2.- Un producto de calidad: muchos establecimientos que no son clínicas médicas ofrecen tratamientos llamados “bótox” que nada tienen que ver con la famosa toxina botulínica, lo cual constituye un fraude al consumidor y una agresión al sector de la Medicina Estética. Actualmente hay tres marcas de toxina botulínica legales en España, Vistabel®, Bocouture® y Azzalure®, y en todo centro autorizado para su uso debe haber un registro de los viales utilizados para cada paciente.

3.- La dosis adecuada: déjate asesorar por el médico que efectuará la infiltración, que generalmente te aconsejará un resultado natural o muy sutil. Después de un tratamiento bien realizado, tus familiares y amigos te notarán más descansada y te preguntarán qué crema usas, pero nunca notarán una cara inexpresiva ni una piel acartonada.

4.- Empieza cuanto antes: la edad ideal para empezar a usar toxina botulínica es a los 30 años, no a los cuarenta como piensan la mayoría de los pacientes. Cuando aun no han aparecido las arrugas, la toxina botulínica sirve como medida preventiva y las arrugas tardan más en salir, con resultados mucho más naturales.

5.- Olvida todos los tabúes:

-la toxina botulínica no te dejará inexpresiva, sino que te dará una expresión más alegre y descansada;

-la toxina botulínica no es un relleno, es un modulador de la contracción muscular;

-para su infiltración no hay que pasar por quirófano;

-después de la infiltración de toxina botulínica no se produce ningún efecto rebote que empeore tus arrugas y te convierta en adicta;

-y así un largo etcétera de múltiples rumores y leyendas urbanas. Confía en tu médico estético. Sólo él sabe si necesitas toxina botulínica u otro tratamiento y sólo él sabe cómo realizar el tratamiento. Y elige Kalos Medicina Estética, tu “centro botox” de confianza en Talavera.



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